23 de abril de 2011

La soledad del mundo contemporáneo.

Durante mi vida, muchas veces me pregunté cómo es que la realidad llegó a ser lo que es actualmente, sólo una palabra vacía, llena de controversias, paradojas y dicotomías; en la que muchas veces sólo se necesita algo de poder para imponerse ante los demás, y provocar cambios radicales en una sociedad. Esta es una característica que se conlleva con los años, y perdura en las costumbres, aunque con el paso del tiempo, se fueron modificando los “modelos de vida” que regían el comportamiento social.
La sociabilidad del hombre fue variando con el paso del tiempo, desde ser un hombre mítico, que se consideraba rodeado de fuerzas superiores a las que debía rendir culto para poder sobrevivir (explicado por medio de cosmogonías y cosmologías) hasta estar atravesado actualmente por un sentimiento de soledad del que no puede salir fácilmente.
El hombre, en su evolución, pasó por etapas de totalitarismos en las que no se admitían diferentes cosmovisiones, sino que se aceptaba sólo una versión de la realidad: una de ellas fue la edad media, en la que el hombre era considerado un ser espiritual, surgiendo en esta época la idea de persona como resultado de lo que esencialmente es un ser humano; pasamos luego por la modernidad, con pensadores como Descartes, en el que hay un exceso de razonamiento, que luego fue reforzado por el iluminismo desarrollado principalmente por Hobbes, Locke y Rousseau, en el que se planteaba que la mente del ser humano proyectaba la realidad, pero que a mediados del 1700, fue contrarrestada por movimientos como el romanticismo, que resaltó lo pasional del hombre, haciendo que lo racional sea absurdo, dando lugar al antiiluminismo. La última etapa, la actual, es la post-modernidad, atravesada por el nihilismo.
Nuestra sociedad actual, se caracteriza por tener una cultura “fast-food”, en donde todo es inmediato, no se puede esperar. Esto es lo que hace que nada tenga valor, se deja de creer, no encontramos respuestas a nada. Nos sentimos.. solos, sin nadie que nos quiera, o se interese por nosotros aún estando rodeado de gente, o en un mundo muy comunicado en el que sólo apretando un botón podemos conectarnos con cualquier persona en cualquier parte del mundo. No hay nada que nos motive a seguir adelante, creemos y sentimos que no valemos para nadie, que no existimos.
En fin, estamos solos, nosotros con el mundo que nos rodea; nos las ingeniamos como podemos para sobrevivir a una sociedad que no presiente si estamos o no, una sociedad en la que cuestionarse constantemente la realidad es lo que nos ayuda a crecer y a actuar con convicción. Una convicción que se logra solamente dejando de escuchar los discursos de los demás, y empezando a escuchar el silencio, el único que nos muestra la realidad, nuestra realidad, llena de temores, angustias y frustraciones que debemos vencer para poder seguir adelante no sólo como persona, sino también como sociedad. Porque..
NO DA LO MISMO SER FELIZ DE CUALQUIER MANERA!